Lema

"El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona."
ARISTÓTELES (384 AC-322 AC), Filósofo griego.

sábado, 8 de septiembre de 2012

NIKOLA TESLA: "EL PRESENTE ES VUESTRO, PERO EL FUTURO ES MÍO". (I)

Con esta profética frase Nikola Tesla sentenció cuál sería la naturaleza de la sociedad del futuro: una sociedad basada en la electricidad, en los descubrimientos, inventos e ideas de este genio cuyo nombre permaneció en el olvido durante decenios y que en la actualidad está recibiendo, gracias a la red de redes, el reconocimiento y difusión que merece. 

Su vida.

Никола Тесла (su nombre original en cirílico), nació el 10 de julio de 1856 -su certificado de bautismo señala el día 28 de junio, ignoramos el motivo de la discrepancia- en la aldea de Smiljan, actual Croacia, por entonces enclavada en el Imperio Austrohúngaro, hijo de Milutin Tesla, sacerdote de la Iglesia Ortodoxa, y de Duka Mandić, mujer de gran talento artesanal y extraordinaria memoria (Tesla siempre le atribuyó a ella sus extraordinarias capacidades intelectuales). Tuvo un hermano y tres hermanas, y toda la familia se trasladó a Gospić en 1862. 

En la escuela de Karlovac ya dio muestras de su talento haciendo cuatro años de estudios en tres. Cursó después ingeniería eléctrica en la Universidad de Graz, pero al parecer no terminó la carrera. En 1878 dejó Graz para ir a trabajar en Maribor, Eslovenia, como ayudante de ingeniería, pero su intensa dedicación al trabajo le produjo tal agotamiento nervioso que su padre lo convenció para dejar el trabajo y retornar a los estudios en 1880, esta vez en la Universidad Carolina de Praga, donde conoció a Ernst Mach. En 1881 deja la universidad y se traslada a Budapest, donde, merced a unos conocidos, se hizo cargo de la estación central telefónica bajo las órdenes de Tivadar Puskás, llegando a ser ingeniero jefe del primer sistema telefónico del país. Pero de nuevo el agotamiento le vence y se ve forzado a dejar el trabajo.

Cuando en 1882 intenta recuperar su empleo pero la compañía telefónica había sido vendida ya. La familia que le ayudó anteriormente le echa una mano para conseguir un puesto en París, en la Continental Edison Company, una compañía de T. A. Edison, el famoso inventor norteamericano, que fabricaba motores, generadores y equipo de iluminación.  Fue enviado a Alemania para el desarrollo de un proyecto especial que contemplaba la construcción de aparatos de corriente alterna basados en sus propias teorías, actividad que llevó a cabo sin esquemas dibujados, realizando todo el trabajo con su mente. En 1883 las máquinas funcionaron a la perfección, demostrando su genialidad como inventor. Sin embargo, cuando sus jefes no le premiaron con la recompensa que le habían ofrecido si su trabajo llegaba a buen término, indignado, dejó el empleo. Gracias a su amistad con Charles Batchelor, antiguo gerente de la empresa, recibió una carta de recomendación para trabajar con el propio Edison. 

En 1884 llegó a Estados Unidos para trabajar en Edison Machines Work, pero desembarcó con lo puesto, ya que le robaron la cartera y las maletas. A Edison aquel joven no le causó buena impresión, quizá por su brillantez, y le empleó como un simple ingeniero. Tesla progresó rápido, solucionando problemas difíciles de solventar para la compañía. Señaló que podía mejorar los generadores de corriente continua de Edison y el jefe de planta le ofreció 50.000 dólares si lo hacía. En pocos meses sustituyó los generadores de Edison por otros más pequeños y eficaces, pero cuando en 1885 reclamó los 50.000 dólares, Edison contestó: "Tesla, tú no comprendes el sentido del humor americano". Hasta el momento, había cobrado 18 dólares a la semana. Pidió al menos un aumento hasta los 25, pero cuando se lo denegaron, de nuevo estafado e indignado, dejó la empresa.

Trabajando ahora como obrero, se ganó la simpatía de su capataz, quien le recomendó a A.K. Brown, de la Western Union Telegraph Company. Brown y un socio aportaron el capital suficiente para que Tesla fundase su propia empresa, la Tesla Electric Light & Manufacturing. Comprobada la eficacia de sus sistemas de corriente alterna, se dedicó a desarrollar una serie de inventos fundamentales que patentó en 1888. Aceptado en la Asociación de Ingenieros Eléctricos (AIEE), conoció a George Westinghouse, quien comprendió el tremendo potencial de los sistemas de corriente alterna. Éste compró por un millón de dólares los derechos de las patentes de Tesla, quien los repartió con Brown y su socio. Durante un tiempo colaboraron en Pittsburgh, pero diferencias de opinión en detalles técnicos hicieron que el inventor rechazara la oferta de quedarse y retornara a Nueva York, donde tenía su laboratorio. 

En 1891 hace una demostración espectacular de su teoría de alta frecuencia en la AIEE: demostró que una corriente alterna de alta frecuencia fluye a través de la superficie del cuerpo humano, no a través de él. Los asistentes le vieron encender lámparas de gas con la corriente eléctrica que fluía a través de sus dedos. El 30 de julio de 1891 se convierte en ciudadano de los Estados Unidos. En 1983, en la Convención de la Asociación Nacional de Alumbrado Eléctrico de St. Louis, demuestra la transmisión de electricidad sin cables, el efecto Tesla, y por tanto la comunicación inalámbrica, dos años antes de la llegada de Marconi a Londres con su invento. En 1995 Westinghouse consigue la licencia para instalar una planta generadora eléctrica basada en las patentes de Tesla en las cataratas del NIágara, y General Electric (sucesora de la compañía de Edison pero libre de él) el contrato para llevar la línea hasta la ciudad de Buffalo. Se había convertido ya en  una celebridad. 

 Un incendio destruye su laboratorio en 1895, pero con ayuda de Westinghouse lo reconstruye y demuestra la transmisión eléctrica sin hilos a una distancia de 25 kilómetros. En 1898, en el Madison Square Garden, presenta al público un pequeño bote de 3 pies accionado por control remoto, causando el asombro del público. Centrado en su desarrollo de la energía sin hilos, con el patrocinio de L. E. Curtis, socio de la Colorado Springs Electric Company, se instala en Colorado Springs en 1899. Construye un laboratorio y una torre de 200 pies coronada por una esfera de cobre. La primera prueba tuvo éxito, y la descarga fue tan potente que el generador eléctrico de la ciudad fue destruido. En enero de 1900 regresó a Nueva York, tras gastar 100.000 dólares y estar de nuevo en bancarrota, y aunque sus planes eran retornar al laboratorio de Colorado para continuar investigando, nunca pudo hacerlo. 

Con el proyecto de establecer una torre mundial de comunicación inalámbrica, consiguió el patrocinio del famoso banquero J.P. Morgan para construirla en Wardenclyffe, Long Island. Elevó una torre de 187 pies de altura, con una esfera en lo alto de 68 pies. Pero el proyecto no salió bien. En 1901 Marconi le ganó la carrera, llegando a transmitir antes que él señales telegráficas inalámbricas a través del Atlántico. En 1906 la construcción de Wardenclyffe se detuvo por falta de fondos y en 1915 tuvo que entregarla para pagar sus deudas. A pesar del fracaso, continuó patentando inventos geniales, como un avión de despegue vertical o una turbina sin hélices. Hacia 1934, retirando sus acusaciones a la Westinghouse Company sobre robo de patentes consiguió una pequeña paga mensual, y en 1937 el gobierno yugoslavo le premió con una pensión mensual de 600 dólares. 


El 7 de enero de 1943 a los 86 años, Tesla moría solo en la habitación de hotel donde vivía desde hacía años. Resentido con el mundo, olvidado de todos, y frustrado en sus proyectos, sólo se relacionaba ya con las palomas. Hugo Gernsback, famoso editor amigo de Tesla e impulsor de las publicaciones de ciencia-ficción, siempre le consideró el mayor inventor de todos los tiempos. Tras la muerte de Tesla el Gobierno norteamericano requisó todos sus documentos, estudios, investigaciones y diseños, algunos de los cuales fueron posteriormente recuperados por sus familiares y expuestos en el Museo de Nikola Tesla.








2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Efectivamente, lo es. Y ya que en vida no fue reconocido por la sociedad en que le tocó vivir, justo es que quienes heredamos un mundo soñado por él le mostremos nuestro respeto y pongamos su nombre en primer lugar de la lista, por delante de muchos otros cuya fama excedió a sus méritos. Estoy seguro que se sentiría satisfecho de haber sabido la crucial importancia que sus inventos iban a tener en el futuro. De alguna manera y en cierto sentido, le podemos considerar el padre de nuestra Era. Nunca debemos olvidar su nombre.

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