Lema

"El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona."
ARISTÓTELES (384 AC-322 AC), Filósofo griego.

sábado, 23 de febrero de 2013

UNA PEQUEÑA COLECCIÓN DE ENIGMAS



Cuando una mente curiosa echa un vistazo a su alrededor es inevitable que en algún momento se tropiece con noticias sobre lugares enigmáticos, sucesos inexplicados y objetos cuyo origen o existencia carece de explicación razonable. He seleccionado algunos de ellos que pueden resultar misteriosos e interesantes, motivadores poderosos de la curiosidad humana. Veámoslos.



1. EL MOTHMAN, HOMBRE-POLILLA. 
Uno de los misterios que permanecen sin explicación es el del hombre-polilla de Virginia, Estados Unidos, un ser que causó terror en una región delimitada en torno a la población de Point Pleasant.
Fue visto por primera vez por un padre y su hija en 1960, en Cornstalk, quienes viajando en coche tropezaron con una figura de 2 metros de alto, con alas y forma humana, gris, aparentemente sin cabeza pero con dos enormes y terroríficos ojos rojos. En 1966, el 1 de noviembre, Richard West, de Charleston lo describió subido en lo alto de una vivienda cercana y lo vio ascender verticalmente sin ruido. El día 12 del mismo mes fue visto en Clendenin por cinco sepultureros, que le vieron volar sobre sus cabezas.
El 14 de noviembre dos matrimonios, los Sres. Scarberry y los Sres. Mallette, paseando en coche por el pueblo de Point Pleasant le observaron en las inmediaciones de unos depósitos militares conocidos como zona TNT. Huyendo de él a 160 km/h comprobaron que les seguía aunos metros sin mover las alas emitiendo un extraño chirrido. Cuando se alertó al sheriff, a pesar de investigar la zona no se encontró nada. Esa misma noche, a las 10:30, el contratista N. Partridge, en Salem, encontró al ser en lo alto de su granero, y le causó tanto temor que se encerró en casa y durmió con la escopeta a su lado. El día 16 fue visto de nuevo en la zona TNT, y al día siguiente numerosos testigos lo corroboraron al sheriff en una rueda de prensa y le bautizaron como Mothman. Tras esto, surgieron decenas de personas que dijeron haber visto al extraño ser. La señora M. Bennett declaró que le había visto detrás de su coche y que ella se desvaneció al llegar a casa con su hija y otros acompañantes; la criatura merodeó por los alrededores e incluso llegó a mirar por las ventanas al interior. El día 25 se lo encontró un hombre que se dirigía en coche a su trabajo y el siguiente por R. Foster en su propio jardín. Los testigos declaraban sentirse hipnotizados por aquellos ojos brillantes.
El 4 de diciembre fue visto por los pilotos de la base Galípoli, evolucionando a 100 m. sobre el río a una velocidad de unos 100 km/h.
Todo terminó la noche del 15 de diciembre de 1967, cuando el puente Silver Bridge sobre el río Ohio se derrumbó causando la muerte a 46 personas. La periodista Mary Hire, que había escrito sobre el tema e incluso recibido la visita de los famosos Hombres de Negro, había soñado previamente con aquella desgracia.
El investigador John Keel recogió gran cantidad de información sobre el tema en su libro "The Mothman Prophecies", pero a día de hoy, es un misterio sin aclarar.






2. LOS FANTASMAS DE GETTYSBURG. 
Entre el 1 y el 3 de julio de 1863 se libró en las afueras del pueblo de Gettysburg, Pennsylvania, la mayor batalla de la Guerra Civil de los Estados Unidos. Fue una victoria para el general de la Unión George G. Meade (defensor de la ciudad) y la derrota decisiva para las tropas confederadas al mando del general Robert E. Lee (ejército atacante). Hubo 50.000 muertos, y los heridos iban a parar al Gettysburg College, llamado Pennsylvania College, situado en el centro de la batalla y convertido en improvisado hospital de campaña.
Desde entonces la zona ha sido escenario de apariciones fantasmales, en especial en el Pennsylvania Hall, uno de los edificios del College que llegó a ser tomado por los confederados. Estudiantes y empleados han declarado haber visto fantasmas de soldados, y también los visitantes han dado testimonio de ver figuras de soldados luchando y ruidos de batalla. Incluso se han conseguido algunas imágenes.
Hoy el lugar es centro de peregrinación para los amantes de los fenómenos paranormales.



3. EL DISCO DEL PRÍNCIPE SABU. 
En 1936 el arqueólogo Walter Emery encontró la tumba del Príncipe Sabu (Dinastía I, 3000 a. J. C. aproximadamente). Uno de los objetos que halló atrajo su atención: un disco de 61 cm. de diámetro y 10,6 cm. de alto en el centro, fabricado en esquisto, un tipo de piedra que requiere mucho cuidado para ser trabajada. Su aspecto recordaba a una hélice porque mostraba tres palas curvas vueltas hacia un lado y había un orificio en el centro.
Hasta ahora, nadie ha podido dar una explicación satisfactoria del objeto. A pesar de la extrema dificultad de su tallado, no es imposible que pudieran hacerlo los laboriosos artesanos egipcios. La cuestión que se plantea es su uso y cómo encaja en la época en que fue construido.
Recordemos que la rueda llegó a Egipto hacia finales del Imperio Medio, 1640 a. J. C., de manera que no era ésa la finalidad pensada para el disco.
Por otra parte, algunos estudios indican que la forma del disco sí permite que sea utilizado como hélice, pero, ¿dónde, cómo y para qué?
Los ingenieron de Lockheed utilizaron en los años 70 objetos como éste a modo de volante motor, es decir, un dispositivo de almacenamiento de energía.  Algo que los egipcios, de acuerdo con el conocimiento que nos ofrece la Arqueología, no podían tener.
El egiptólogo C. Aldred llegó a la conclusión de que el disco no era más que la reproducción de un objeto metálico más antiguo. Esto nos conduce de nuevo al misterio sobre los orígenes de la civilización egipcia.
Se ha dicho que puede ser una pieza de una maquinaria más grande y desconocida, pero... ¿maquinaria en Egipto en 3000 a. J.C.? ¿de qué tipo? ¿con qué fin?
También se le han atribuido utilidades más sencillas, como candelabro, bandeja o lámpara de aceite. Todo ello muy chocante para su forma y para el gran trabajo que debió costar realizarlo.
Para muchos arqueólogos ortodoxos la mayoría de objetos desconocidos como éste son simplemente "objetos rituales", una explicación vacía y carente de sentido dado que no explica nada, no aporta nada, pero lo clasifica en un apartado donde no molesta.
Por el momento, con el enigma sin aclarar, se admiten ideas.




4. EL TRIÁNGULO DE BENNINGTON.
Recibe ese nombre una zona de bosques situada en Vermont, cerca del monte Glastonbury, en la que entre 1945 y 1950 desaparecieron varias personas sin dejar rastro.
En 1945, H. MacDovell se fugó de un psiquiátrico y desapareció en la zona. El 12 de noviembre de ese año, el guía de montaña Middle Rivers desaparece cuando dirigía un grupo de turistas. El 1 de diciembre del año siguiente la estudiante de 18 años Paula Welden se perdió para siempre cuando hacía senderismo. La policía no pudo encontrarla. El 1 de diciembre de 1949 J. E. Tetford desapareció mientras estaba dentro de un autobús en movimiento por la zona; le vieron dentro, pero ya no salió.
El 12 de octubre de 1950 desaparece de la vista de su madre un niño de 8 años, Paul Jepson, cuando ella hacía las tareas domésticas. El rastreo con perros terminó cerca de una autopista, lo que indujo a la policía a pensar que había sido raptado.
Y el 28 de octubre de ese mismo año Frieda Langer, que iba de excursión con su primo por la zona desapareció cuando regresaba al campamento para cambiarse la ropa que se había mojado. Hubo una búsqueda masiva por tierra y aire, y sólo siete meses después apareció el cuerpo sin vida de la joven en un descampado ya rastreado. Fue imposible determinar la causa de la muerte.
Como estadísticamente no es muy probable que tantas desapariciones ocurran en la misma región en un intervalo de tiempo tan breve, una de las teorías utilizadas para darle explicación es la presencia de un asesino en serie por la zona, aunque las diferencias de edad y sexo entre las víctimas y la ausencia de pistas no la corroboran.
También se ha hablado de simples accidentes de montaña, más fáciles de ocurrir en las fechas de invierno en que se produjeron las desapariciones. Pero tampoco se hallaron pozos o simas que indicasen en este sentido.
Lo más probable según algunos investigadores es que las desapariciones fuesen una acumulación casual de accidentes, secuestros y extravíos. Pero el misterio sigue ahí mientras no se aclaren todos los casos.





5. SPRINGHEEL JACK.
En el Londres del siglo XIX surgió un personaje que recibió el curioso nombre de Springheel Jack (algo así como "Juanito el de los talones con muelles" o "Juanito el Saltarín"). Fue visto por primera vez en noviembre de 1837 en un oscuro callejón de un suburbio: alto, con una larga capa y una especie de casco en la cabeza, llevaba una linterna o una luz sobre el pecho y daba saltos enormes, como si estuviera dotado de una fuerza portentosa. El 20 de febrero de 1838 asustó a una joven cerca de Bow, en Londres, quien dijo que sus ojos brillaban y su lámpara lanzaba destellos. Intentó agarrar a la joven y al acudir la hermana de ésta, la derribó con una bocanada de gas que la hizo desvanecerse.
En el año 1877 fue visto sobre el campo de maniobras de Aldershot en Hampshire, y los centinelas que le dispararon recibieron una llamarada de gas que los dejó sin sentido.
Springheel Jack fue visto en numerosas ocasiones por los callejones de la ciudad de Londres, siempre de noche, demostrando ser capaz de saltar sin esfuerzo vallas, muros e incluso edificios. Asustó a policias veteranos y a cualquier transeúnte que se cruzara en su camino. Incluso llegó a atreverse a llamar a una casa con el único fin aparente de asustar a su dueño con sus ojos y su llamarada de gas.
Aunque Scotland Yard investigó el caso concienzudamente creyendo hallarse ante un inventor chiflado o algo similar, lo cierto es que a día de hoy sigue sin saberse quién o qué era este curioso personaje victoriano.




6. LA ESFERA NEGRA DE UCRANIA.
En 1975 se encontró en una cantera de arcilla, en Ucrania, una esfera negra a 8 metros de profundidad en un estrato datado en 10 millones de años. El trabajador que la encontró se la regaló a su hijo, quien se le llevó al colegio y la olvidó, el profesor que la encontró la llevó al museo y permaneció allí olvidada hasta que N. Naumenko, físico del Instituto de Física de la Tierra de la Academia de Ciencias Rusa se dio cuenta de que no era un objeto corriente. A instancias suyas, los doctores Menkov (Instituto de Física de Moscú) y Fomenko (Asociación Industrial y Científica Soyuz) investigaron el objeto.
Es un ovoide de 8,75 cm. en el eje de simetría y diámetro perpendicular de 8,47 cm. Pesa 617 gramos y tiene una densidad de 1,93 g/centímetro cúbico, menor que el cuarzo o el cristal. Lo más extraño llegó cuando al hacer una radiografía de la esfera se llegó a la conclusión de que su núcleo poseía una densidad menor que cero: ¡una masa negativa! Según la ciencia, éso sólo podría ser antimateria...
La deducción lógica es que la esfera es un pequeño contenedor de antimateria. Sabemos que nuestra ciencia actual está muy lejos de poder conseguir una cantidad apreciable de antimateria (hasta ahora los grandes aceleradores de partículas apenas han conseguido crear una trillonésima de gramo), y mucho más de saber almacenarla eficazmente -recordemos que la unión de materia y antimateria produce la aniquilación total de ambas en forma de energía, algo así como una bomba de hidrógeno pero más potente-.
Si el núcleo del objeto es de antimateria, y el estrato de 10 millones de edad es correcto, podemos empezar a plantearnos qué civilización ocupaba nuestro planeta por aquel entonces...
Por el momento, los científicos rusos continúan estudiando el objeto.









7. LAS TABLILLAS DE GLOZEL.
El 1 de marzo de 1924 un agricultor llamado Emile Fradin (1907-2010) y su abuelo Claude descubren mientras araban en el Campo Duranthon de la localidad de Glozel, departamento francés de Aller, una tumba con restos humanos. Excavando a pico y pala encuentran hachas, vasos, urnas y tablillas grabadas. Antonin Morlet, médico de Vichy y arqueólogo aficionado se interesa por ellas y publica su investigación sobre el extraño hallazgo (cuyos derechos siguen siendo del agricultor Fradin) datándolo entre el 5000 y 6000 a. de J. C. La controversia se originó de inmediato debido a la intención del Dr. Capitan de Bellas Artes (quien recibió unas muestras enviadas por la Sociedad del Borbonesado) de figurar en el descubrimiento, y tras largas disputas científicas entre Morlet, Capitan y el abate Breuil (que escribe un artículo sobre Glozel sin mencionar a Morlet), se consideró que el descubrimiento era un fraude. Tras la visita del Presidente de la Sociedad Histórica de Francia al pequeño museo que Fradin había organizado en su casa con los objetos, la policía irrumpe en ella, rompen las vitrinas y se llevan 200 objetos, inculpándolo de estafa. La policía busca en vano el taller donde él ha "fabricado" esos objetos. Sin embargo, tras 63 horas de interrogatorio Fradin alegó su desconocimiento absoluto de la prehistoria como prueba irrefutable de su inocencia, quedando libre de sospecha dos años después cuando se produce el sobreseimiento. El Dr. Morlet continuará excavando durante 16 años y hallará más de 3000 objetos hasta que en 1941 se promulga una ley que impide excavar en suelo francés sin autorización del Estado.
En 1972 un ingeniero de la Comisaría de Energía Atómica, H. François, envía muestras a 3 laboratorios extranjeros: los huesos tienen de 15000 a 17000 años, la cerámica 5000, las tablillas grabadas 2500.
Actualmente no queda duda sobre la autenticidad del sitio, pero queda por explicar la presencia en el mismo lugar de objetos de edades tan dispares. Además, las inscripciones continúan sin ser descifradas y según los expertos son una mezcla de formas antiguas de escritura fenicia con inscripciones alfabéticas.
Es posible que se tratara de un lugar de culto, en el que durante milenios se reverenciara a personas o acontecimientos de un lejano pasado. Nadie lo sabe aún, el enigma de Glozel perdura. 



8. LAS FIGURAS DE ACÁMBARO.
En el año 1923 el comerciante W. Julsrud y el padre Fray J. M. Martínez descubrieron el emplazamiento arqueológico de Chupicuaro, con vasos y figuritas de la cultura del mismo nombre, cuya antigüedad se remontaba al 1000 a. de J. C. En 1944 el mismo Julsrud encontró en Acámbaro, Guanajuato, figuras de terracota de un estilo desconocido, en pozos a más de 1 m. de profundidad. Se hallaron más de 33.500 objetos de cerámica, obsidiana, jade y piedra, de tamaños entre 1 y 100 cm., todos únicos y de una gran diversidad.
El problema que plantean las figuras es que representan dinosaurios, reptiles de todo tipo, animales no identificados, y divinidades desconocidas. Charles Hapgood, profesor de Antropología en la Universidad de New Hampshire, se interesó por el hallazgo, viajó a México y al datar los objetos se encontró con que sus edades iban desde el 1100 a. de J.C. hasta el 4530 a. de J.C. Los métodos utilizados, termoluminiscencia y carbono 14, dejaban claro que no se trataba de una falsificación.
Es difícil comprender cómo los hombres que vivieron en América hace 5000 años pudieron tener conocimiento de lo que era un dinosaurio, dado que según la ciencia oficial desaparecieron hace 65 millones de años a consecuencia de un violento cataclismo. Sin embargo, ahí están los hechos. La datación no miente.
Se plantea pues la posibilidad de que algunas especies de dinosaurios sobrevivieran, de alguna manera, hasta fechas recientes, tanto como para que los indígenas dejaran constancia de ello en sus manifestaciones artísticas.
El enigma continúa abierto,...




9. LOS CUADROS MALDITOS DE BRUNO AMADIO.
Nacido a principios del siglo XX en Venecia, el pintor Bruno Amadio (que firmaba bajo el seudónimo de Giovanni Bragolin) fue fiel seguidor de Mussolini, participando en la Segunda Guerra Mundial. Fue entonces cuando comenzó a pintar su colección "Los niños llorones", que se halla envuelta en una leyenda de maldición, desdichas y pactos con el diablo. Pintaba niños de orfanatos o casas de beneficencia y pretendía mostrar los horrores de la guerra. Acabada la contienda, Amadio se trasladó a vivir a España, pero ahí se pierde su rastro.
A mediados de los años 50 estos cuadros adquieren popularidad y comenzaron a hacerse reproducciones. Se dice, se rumorea, que a raíz de un incendio en el orfanato donde pintó el primer cuadro y en el que murieron todos los niños, incluido el que estaba representado en él, fue su obra lo único que se salvó (había quedado allí). Se forja entonces la leyenda de la maldición y comienzan a aparecer testimonios sobre la mala suerte que rodeaba a todos cuantos poseían uno de aquellos cuadros. Según la maldición, las casas donde se cuelga uno de estos cuadros suelen acabar envueltas en llamas. La gente termina descolgándolos de sus paredes y deshaciéndose de ellos, aunque hoy en día todavía quedan cuadros originales en circulación.
¿Os atrevéis a desafiar la maldición?



10. LOS OBJETOS DE LOS URALES.
Expediciones del Instituto Central de Investigación Científica de Geología y de Prospección de Metales Preciosos y No Ferrosos de Moscú, han hallado en emplazamientos de la vertiente oriental de los montes Urales, desde el año 1991, extraños objetos metálicos con formas espirales y tamaños que van desde los 3 cm. hasta las 3 milésimas de  milímetro. Se encuentran en capas del Pleistoceno superior, entre 3 y 12 metros de profundidad, y son de cobre los de mayor tamaño, y tungsteno y molibdeno los menores según los estudios llevados a cabo por la Academia de Ciencias Rusa y por un instituto científico de Helsinki. Su antigüedad estimada sería de entre 20000 y 318000 años.
Si tenemos en cuenta que el tungsteno necesita 3410º C para fundirse y el molibdeno 2650º C, resulta difícil encontrar una explicación satisfactoria (según nuestros conocimientos "oficiales" de ls historia humana) para un hallazgo semejante.
Si no es un fraude, ni ha habido contaminación de esos estratos por alguna actividad humana del pasado reciente, se hace difícil no pensar en el enigma. ¿Son restos de alguna civilización que nos precedió y cuyo recuerdo se ha perdido?
El misterio persiste.






11.  1561: BATALLA AÉREA EN LOS CIELOS DE NÜREMBERG.
El 14 de abril de 1561, en Nüremberg, a la salida del sol, los habitantes de la ciudad pudieron ver esferas en el cielo de color sangre, azul y negro o discos con forma de anillo, formando filas, solas, reagrupándose. Había también varios cilindros de donde salían y entraban las esferas y comenzaron a pelearse entre sí, cayendo algunas a tierra envueltas en llamas. El fenómeno duró una hora, y al terminar se vio bajo las esferas "una gran lanza negra".
El artista Hans Glaser dejó constancia de ello en una octavilla fabricada en madera que se conserva en la biblioteca central de Zürich.
Los científicos han intentado dar explicaciones referentes a fenómenos solares, espejismos celestes, nubes, meteoritos y todo cuanto pueda haber en el cielo que quepa en el cajón de la ciencia. Sin embargo, si los testigos declaran haber visto cómo estas esferas y cilindros se peleaban, es porque interpretaron lo que vieron como una batalla similar a las que podían darse en el mar entre barcos. Y eso no lo hacen las nubes, los meteoritos ni los espejismos.
Como es lógico, los ufólogos esgrimen este testimonio como un avistamiento ovni de la antigüedad.
Somos dueños de creer lo que nos parezca, lo que está claro es que algo que la Ciencia no comprende ocurrió en los cielos de Nüremberg aquella mañana de abril.




12. GOBEKLI TEPE.
En 1994 el arqueólogo Klaus Schmidt, del Instituto Arqueológico Alemán, buscaba la ciudad de Sanliurfa, cuna de Abraham y una de las primeras ciudades neolíticas. A 9 kilómetros al norte, en una colina llamada Gobekli Tepe habían sido descubiertas unas ruinas en 1960, y se pensaba que eran de un castillo bizantino. Pero Schmidt comprendió que se trataba de algo más antiguo y comenzaron las escavaciones. Se localizaron 20 círculos de piedras labradas, organizado cada uno en forma de varios anillos concéntricos, enterrados todos a propósito. Son de caliza y labrados con sílex. En el interior de cada círculo hay pilares de 5 m. de altura y 16 toneladas (con relieves de animales), y en el centro dos más en forma de T (con relieves humanos). Se han hallado también figuras humanoides entre los escombros.
Según los expertos, el complejo comenzó a construirse hace 11.600 años, una época en que se suponía que las tribus neolíticas de cazadores-recolectores sólo construían chozas y se agrupaban en pequeñas tribus. La construcción de algo así requiere de un esfuerzo conjunto muy bien organizado.
La finalidad del enclave se supone que era la de llevar a cabo rituales sagrados, quizá relacionados con la caza. Lo que más desconcierta a los investigadores, aparte de su sorprendente edad, es el hecho de que todo el complejo fuera enterrado bajo toneladas de tierra, un gran esfuerzo que implica una fuerte motivación.
Los trabajos continúan y quizá haya más sorpresas esperándonos.



1 comentario:

  1. Me gustó la publicación, quedé al corriente de la lectura - ficción actual. Gracias

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