Lema

"El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona."
ARISTÓTELES (384 AC-322 AC), Filósofo griego.

lunes, 23 de julio de 2012

Linus y Linux

Quiero comenzar este blog con uno de los temas que más ha despertado mi curiosidad en los últimos años.
En abril de 1991, un estudiante de informática finlandés, Linus Torvalds, comenzó a trabajar como hobby en un sistema operativo nuevo basado en Unix. Tras compartirlo con otros desarrolladores por internet, el asunto creció, maduró y se convirtió en lo que es hoy, un sistema robusto, gratuito, profesional y muy versátil. Sin saberlo, había comenzado a cambiar el mundo.
Estas palabras se teclean desde Linux Mint Debian Edition, una de las innumerables versiones de linux que corren por la red. Ha pasado mucho tiempo desde 1991 y el sistema se ha popularizado. Es utilizado por los grandes superordenadores científicos, por un creciente porcentaje de ordenadores caseros, por las administraciones públicas de gran cantidad de países y por muchos de los teléfonos móviles y tablets recién llegados a nuestras vidas.
Aunque muchos usuarios de ordenador continúan siendo reacios a probar Linux, por ingenua comodidad o por miedo al cambio quizá, lo cierto es que el sistema del pingüino se va afianzando poco a poco en nuestro entorno, con otros logos en ocasiones (como Android), respaldado por su excepcional funcionamiento. Linux se impone a fuerza de resultados, y no de marketing.
Cada uno tendrá sus propios motivos para utilizar este sistema, o para no hacerlo, pues todas las opiniones y gustos son respetables. Cada versión de Linux recibe el nombre de distribución, y hay tantas como gente dispuesta a adaptar el sistema a sus gustos y necesidades. La mía es LMDE, aunque ha llovido mucho desde mi iniciación en el tema con Mandrake 8.0: he conocido a fondo SuSE 8.1, he probado Fedora, Mandriva, Slackware, Debian, y tantas otras que no recuerdo. Linux tiene mucho a su favor:
  •  La mayoría de las versiones Linux más conocidas disponen de un Live CD o Live DVD, que permiten probar el sistema arrancando el ordenador desde él, sin necesidad de instalarlo y evitando correr riesgos innecesarios.
  • Lejos ya de los tiempos de la instalación en modo texto, muchas versiones pueden instalarse en modo gráfico. Linux Mint y Ubuntu, por ejemplo, son fáciles de instalar ya que proporcionan al usuario todas las facilidades guiándole en el proceso.
  • La mayoría de distribuciones ya traen incorporados los programas necesarios para un uso pleno del sistema, aunque suele haber alguna aplicación que nos permite buscar e instalar los programas que necesitemos.
  • A diferencia de Windows y Mac, en Linux se puede escoger el tipo de escritorio que se desea, aunque no todos están disponibles en todas las distribuciones. En mi caso utilizo Xfce, pero existen muchos adaptables a las capacidades de cada ordenador o al gusto de cada usuario: LXDE, Gnome, KDE...
  • Los programas para Linux sustituyen perfectamente a los utilizados en los otros sistemas, con una ligera ventaja: son gratuitos y libres. No hay shareware, no hay demos, salvo raras e ignoradas excepciones.
  • Linux es respetuoso hacia los otros sistemas. Puedes instalarlo en una partición con Windows sin temor a perder tus datos, ya que permite usar el espacio libre sin dañar el sistema y en el arranque te dará la opción de elegir; por desgracia, a la inversa no ocurre lo mismo. 
  • NO NECESITAS antivirus ni estar pendiente de antiespías o similares. Linux funciona mediante permisos, y la inmensa mayoría de los virus son ineficaces en el sistema. El firewall preinstalado y algún filtro en el navegador ofrecerán seguridad suficiente, pero conviene repasar los archivos descargados con un antivirus en caso de traspasarlos a otro ordenador que utilice Windows, ya que éste sí podría contaminarse.
  •  Es configurable. Esto significa que puedes elegir el tema de escritorio que te dé la gana entre cientos disponibles, puedes elegir el tema de iconos que más te agrade, puedes tener las pantallas de arranque y bienvenida que te gusten... y muchas cosas más.
  • Su consumo de recursos es menor, y siempre se puede ajustar según tus necesidades. Funciona en ordenadores viejos que, arrastrándose con XP, son incapaces ya de utilizar 7. Ese ordenador de 8 años arrinconado puede muy bien servirte si usas un Linux ligerito. Los hay de sólo 50Mb, ¡y con entorno gráfico!
  • Cada distribución cuenta con una comunidad de gente en internet que te ayudará a resolver problemas y dudas, te enseñarán trucos y te pondrán al día con las novedades.
  • Si deseas modificar CUALQUIER aspecto de tu sistema, existe una gran cantidad de información disponible en internet. Además, utilizando la consola podrás acceder a cualquier parte de él, y modificar cualquier archivo, siempre sabiendo lo que se hace, desde luego.
  • Es GRATUITO. A menos que te empeñes en comprar alguna versión profesional de Red Hat o SuSE, te lo puedes descargar de la página del desarrollador, grabar en un DVD y tener listo para instalar en un par de horas.  
Éstas son sólo algunas de las razones que se me ocurren ahora. Hay muchas más, pero lo importante es que Linux te entrega una libertad completa sobre tu ordenador. Sabes lo que hace en cada momento, y hace LO QUE TÚ QUIERES.
Como muestra, mi escritorio. Es LMDE con Xfce, DesktopNova para cambiar el fondo cada 2 minutos, y RingSensors como screenlets para saber Ram y Cpu utilizadas en cada momento. 
Desde aquí, mi reconocimiento a ese finlandés bonachón que no duda en ser crítico cuando hace falta y llama a las cosas por su nombre. Gracias a él trabajar con un ordenador, para muchos, ha dejado de ser una rígida tortura para transformarse en un pasatiempo emocionante e incluso divertido.
Gracias Linus.

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